Todos soñamos o intentamos que nuestro centro tenga los mejores resultados académicos, que los alumnos vengan al centro motivados y que exista un proyecto innovador que nos diferencie. Introducir la robótica en un colegio público, concertado o privado siempre da un poco de miedo por utilizar metodologías diferentes y un material que se desconoce.

Hace unos años, con la llegada de las pizarras digitales pasó más o menos lo mismo. Era un nuevo elemento a incorporar en las clases y se necesitaba una formación al profesorado específica. Ahora, muchos son los centros que ya no utilizan libros, que han sido sustituidos por ordenadores o iPad. Esta claro, que estamos en el inicio de una evolución en la forma de enseñar y las herramientas que utilizamos para ello.

Una de estas herramientas es la robótica educativa. Y al igual que las tablets, ordenadores y pizarras digitales, debe ser implantado dentro de un proyecto y nunca como un fin. Serán muchos los centros que tienen pizarras que nunca utilizan y ordenadores o tablets que utilizan solo para leer libros, y por eso, hay que dar un valor, por encima del tipo de material tecnológico a utilizar, al proyecto que lo rodea.

El robot perfecto, no existe

Nos podemos volver locos con la gran variedad de robots educativos que existen en el mercado, pero para utilizar en el aula, cualquier material debe cumplir unos estándares de seguridad muy altos porque estamos hablando de la seguridad física de nuestros alumnos.

El uso diario de los robots en clase está muy encima del uso doméstico y en consecuencia, tenemos que tener muy claro que deben ser resistentes para el día a día. La inversión que hay que hacer es alta y debe ser amortizada: no podemos cambiar de robot cada año.

En este punto, y antes de seguir con lo que os quiero contar, debe existir una formación al profesorado. Si el centro ya está convencido de las ventajas de integrar un proyecto educativo tecnológico, el primer paso a realizar debe ser formar al profesorado. Y aquí nuestra recomendación:

  • Si te ofrecen una formación de dos horas: no es suficiente.
  • Si te tienes que desplazar y está limitada a un número de profesores: no se adapta a tu proyecto.

Podemos darte otras recomendaciones introducir la robótica en un colegio público como que utilicen una plataforma digital, que las actividades estén probadas en centros educativos y que sean flexibles para cubrir los contenidos curriculares que vuestro centro necesita…  pero eso ya depende de vosotros.

Casos reales

Para introducir la robótica en un colegio público, aunque seguro que también afecta en los colegios concertados y privados, es el precio. Y aquí viene la pregunta del millón: ¿Cuánto me cuesta?

Pues depende. Depende de cuántos robots quieras tener por alumno, si esos robots se pueden utilizar sin afectar a la construcción por varios grupos a la vez, del tipo de robot…

Por nuestra experiencia de introducir la robótica en un colegio, os cuento cómo lo hemos resuelto (no te olvides que cada centro es un mundo y la solución debe ser personalizada para vosotros, en otro caso, no te fíes):

Educación infantil.

  • Robot: BeeBot / Code&Go. Son dos robots muy parecidos donde trabajamos el pensamiento computacional y la lateralidad. Son muy muy resistentes y la elección entre uno y otro esta clara si el presupuesto no es un impedimento: BeeBot es sin lugar a dudas el mejor de su rango de mercado. Además, la versión nueva incluye funcionalidades que harán disfrutar más aún, a los niños y niñas.
  • Proyecto: Si a lo que ya se aprende con el robot, le añadimos actividades curriculares para trabajar las letras, los números y desarrollar otras habilidades como el pensamiento crítico y el trabajo en equipo, es perfecto.
  • Asignatura: En infantil no hay problema porque se puede introducir en cualquier asignatura y en primaria, al ser un proyecto curricular donde se trabajan las letras y las matemáticas, la solución también es sencilla.
  • Número de robots: En este punto depende de las líneas que tenga vuestro centro, aunque lo normal es coger entre 8 y 12 unidades. De esta forma, pueden trabajar entre 16 y 24 alumnos en grupos de 2. Al no necesitar construcción, cuando terminan de utilizarlo se lleva a otra clase, y se puede utilizar en todo el centro.

Educación primaria

  • Robot: Personalmente me quedo con LEGO Education WeDo 2.0 para incluirlo en todo primaria. Este material nos permite fomentar la imaginación con construcciones infinitas y lo que más me gusta: los niños y niñas trabajan con las manos, donde desarrollamos otras habilidades y competencias fundamentales, a la vez que se concentran en la actividad. De todos modos, hay otros materiales muy válidos como Micro-Bit, para últimos cursos de primaria e incluso secundaria. 
  • Proyecto: En educación primaria el contenido ya tiene que ser curricular, y si además conseguimos que los niños consoliden conocimientos mejor que mejor. Nosotros recomendamos que sea flexible, es decir, que el profesorado pueda programar qué contenidos quiere trabajar en cada momento, y que estas actividades estén diseñadas para el robot que dispone el centro.
  • Asignatura: Al recomendar un sistema flexible, se puede alternar en asignaturas como matemáticas, ciencias naturales o arte de forma independiente, pero recordar que todo tiene que estar bien programado y en este punto, el que mejor os puede aconsejar es el que os vende el proyecto. Si no tenéis soporte de este tipo, tenerlo en cuenta porque son muchas las dudas que os surgen y alguien con experiencia es fundamental.
  • Número de robots: Mi número mágico es el 2, pero entiendo que en algunos centros es imposible tener este ratio de alumno-robot. Lo que si que no intentaría es pasar de 4. 

¿Quién lo paga?

Este es el punto más delicado. Algunos centros han optado por cobrar a los padres una única cuota de 20€ para los niños de infantil y 50€ para los de primaria, como si fuese un libro de texto. Otros lo incluyen dentro del presupuesto que tiene el centro. Y otros, han establecido una cuota anual de 15€ en el que se incluye el proyecto educativo para cada curso de infantil y primaria.

Sea como sea, los padres tienen que estar informados tanto del proyecto como de su financiación. Debe ser lo más justo posible porque, y no os voy a contar nada que no sepáis, no es fácil que todas las personas entiendan las innovaciones del centro.

Conclusión

Si habéis llegado hasta aquí igual alguna duda ha quedado resuelta, pero lo que me gustaría que quedara claro es que introducir la robótica en un colegio debe estar siempre acompañado por un experto de confianza. Sobretodo el primer año, os surgirán muchas dudas y cuando el curso está empezado no se puede parar una clase porque un robot no funciona o las actividades programadas no se adaptan en tiempo y contenido.